SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

16 de junio de 2013

Cuéntame un cuento - Caperucita Roja

(Se abre el telón y aparecen Morrigan y Dark Heart sentadas alrededor de una gran mesa junto con un grupo de desconocidos que están profundamente dormidos. Están tomando el té tranquilamente, como si la situación no tuviera nada de anormal.)

DH: (Alza su taza, derramando algo de té por fuera.) ¡Nueceros! ¡Bienvenidos! ¿Un cupcake? (Levanta un plato de dulces, aunque al final decide que le quedan muy lejos y no va a hacer el esfuerzo de levantarse para llevarles pastelitos.)

M: Magdalenas. Se llaman magdalenas. En fin, nos hemos reunido hoy aquí para unir  hablar una vez más de los cuentos infantiles. Y digo infantiles por llamarles algo... 

"No sé cómo decirle que debería afeitarse."
DH: En anteriores entregas ya hemos visto que los cuentos de hadas que nos enseñan de pequeñas no empezaron con la versión edulcorada que nos vomita Disney. Son crueles, tienen sangre y nos enseñan una lección sobre la vida muy importante: no te fíes ni de tu sombra. Y no comas nada que no te hayan asegurado que no viene de un humano.

M: Y si te lo aseguran tampoco. Que la gente en los cuentos miente más que habla... Y si no, que se los digan a Caperucita Roja, nuestra invitada de hoy. A ella no le colaron una, sino varias mentiras. No sé si es que era muy crédula, o muy tonta, o ambas.

DH: Yo creo que se hacía la tonta, que está demostrado que espabiladilla era un rato. Todos esas insinuaciones de índole sexual en la historia...

M: No adelantemos acontecimientos. Vayamos a los orígenes de este cuento. Indaguemos en sus oscuras raíces... ¿Que se esconde realmente bajo esa capa del color de la sangre? (un trueno resuena a lo lejos) Perdón, me he dejado llevar.

DH: En el principio, los dioses... digo, el cuento, se llamaba "La falsa abuela". Un gran título, muy inspirado y que lo dice todo. Por aquel entonces no había caperuza para la niña que tiene que cruzar un bosque sola para llevarle una cesta a la abuela. Y a mí que no me dejaban ni cruzar un paso de peatones sin darle la mano a un adulto, a su edad... 

M: Es que eran otros tiempos. No es que fueran más seguros. Es que la gente era más inconsciente... El caso es que, por el camino, se encontró a un lobo (en algunas versiones era un bzou u hombre lobo, o un ogro) que le dijo: "Buenos días, (sí, era un cabroncete, pero al menos tenía modales) ¿a dónde vas tan temprano en esta hermosa mañana?"

DH: (adopta voz de falsete) "Voy a casa de mi abuelita, que vive al otro lado del bosque..." (carraspea) Y la niña no es que fuera poco lista, es que era tonta de remate: no solo habla con un extraño peludo y con orejas de lobo y hocico canino que va como dios lo trajo al mundo, sino que además le da la dirección de la casa de su abuela. Solo le faltó hacerle una copia de las llaves y dársela.

M: Iba a continuar con el cuento. Pero tu comentario merece ser aclarado... Me estás diciendo... Que si el lobo hubiese ido vestido... No sé, estoy pensando en algo normal como camisa de cuadros y vaqueros, ¿la situación hubiese sido más normal? Porque para mí, un lobo que habla ya es raro, pero vestido de humano y caminando a dos patas ya sería demasiado. Lo mismo es que soy rara...

DH: Hombre, no me imagino el lobo a cuatro patas. Digo yo que ya que hablaba iría a dos, para pasar un poco más desapercibido.

M: (entrecierra los ojos ligeramente) Lo peor es que hasta suena lógico. En fin, sí, Caperucita  se lo cuenta todo. Es el problema de decirle a los niños que tienen que ser educados. Es que eso contradice el principio  de no hablar con extraños. El caso es, que como el lobo es más rápido, consigue llegar antes a casa de la dichosa abuelita, que es la gran culpable de la historia. Debería haberse comprado un pisito en el centro con los fajos de billetes que guardaba bajo el colchón.

DH: Conocéis lo que pasa aquí. Sangre por doquier. El lobo se come  a la abuelita. Sí, no hagáis pucheros, ella nunca llega a esconderse en el armario. Y el lobo, como además es generoso a rabiar, aparta un poco de sangre y carne para cuando la niña llegue. La verdad, ya no hay caballerosidad como la de antes. Chicos, aprended de él.

M: No hay forma mejor de demostrar tu cariño que la de compartir aficiones con la persona que te importa... En este caso, la afición del lobo por la comida, se traduce en canibalismo para la niña. Pero la intención es lo que cuenta... Cuando Caperu sin caperucita llegó a la casa el lobo, que estaba metido en la cama de la abuelita, le ofreció un tentempié. Y la niña bebió la sangre y comió la carne. Y eso demuestra lo mucho que le gustaban las drogas recreativas. Una cosa es que hables con un lobo, que ya tiene narices, pero confundir la sangre con vino... Eso no ha pasado nunca. Hasta los apóstoles entendían que era una metáfora.

DH: No contento con eso, el lobo, que era muy listo y tenía tendencias que pueden ser censuradas y y castigadas por la ley en nuestros días, invitó a la niña a que se metiera en la cama con ella. Bien, en este punto, si te metes en la cama con un lobo desnudo, te darás cuenta de que es un poco peludo para ser tu abuela. Al menos, quiero creer que fue por el pelo...

M: Hacer chistes sobre estas cosas está mal a tantos niveles, que me los voy a ahorrar. En serio, ¿qué clase de mente perturbada se inventa estas cosas? Y pensar que cuando era pequeña era mi cuento favorito. Si es que lo tiene todo: canibalismo, pedofilia... solo le falta la necrofilia, pero para eso ya tenemos la Bella Durmiente. Terrible. 

DH: El caso es que la niña, que era tan lista, decidió que la mejor forma de escapar era decirle al lobo que necesitaba ir al baño. Y él la dejó... ¿Soy la única que piensa que ese final es muy flojo?

M: Cabe mencionar, porque ya que estamos siendo escabrosas, deberíamos serlo con todas las consecuencias, que el lobo no quería dejarla ir hasta que le dijo que lo que se le había soltado no era precisamente la vejiga... Pero eso son detalles. Yo creo que puede que sea un final flojo, pero al menos salió de allí con vida, es más de los que puede decir alguna Caperu (ya con caperuza) futura. 

DH: La siguiente versión es bastante parecida y se llama "El cuento de la abuela".  Eso sí, ahora, para completarla... hay una madre. Una que quiere lo suficientemente a su hija como para dejarla ir sola al otro lado de un bosque lleno de criaturas peligrosas con un pan y leche.

M: O sea, que la propia madre metió a su hija en la boca del lobo. Nunca mejor dicho. En esta versión la niña le vuelve a decir al lobo a dónde va, y este le pregunta: "¿Por qué camino irás, por el de las Agujas o por el de los Alfileres?" 

DH: (voz de falsete) "Por el de las agujas." (Carraspea) Todo muy peliagudo.

M: (Poniendo voz grave) "Entonces yo iré por el de los Alfileres." 

DH: Bueno, pues nada. Para él sería más difícil, porque iba descalzo, pero el caso es que volvió a llegar antes y volvió a zamparse a la abuelita... Pero como aún era un caballero, le guardó un pedacito a la niña.

M: Así es. Y una vez tomado el sandwich de abuela, el lobo le pidió a la niña que se metiera en la cama. Y la niña le pregunta: "¿Y dónde dejo el delantal?" "Tíralo al fuego, no lo necesitarás nunca más." "¿Y el vestido?" "Al fuego" ¿Y la falda" Nunca lo adivinaríais... "Que arda." Parece que en esta versión el autor quería hacer hincapié en que la niña se desnuda. No era necesario. Lo habíamos pillado. Cochino.

DH: Y también deja claro que el lobo está desnudo, porque la niña empieza a hacer preguntas... ¿Sabéis? Las preguntas son mi parte preferida del cuento. Aunque en esta versión son más afirmaciones, como "¡Qué peluda eres!" Si fuera su abuela de verdad, a lo mejor le daba una torta. (Pasa páginas del libro) "Qué uñas más largas..." Bueno, la manicura llegaría años después. "Qué hombros tan anchos..." Que podría ser porque es el protagonista de una novela romántica de serie B, pero no, es para cargar la leña. "Qué orejas tan grandes tienes..." Esa ya la conocíamos. Pero la mejor de todas es "¡Qué agujeros de la nariz tan grandes tienes!"

M: Teniendo en cuenta que la niña realmente cree que está hablando con su abuela, es un poco maleducada, ¿no? Solo le faltó añadir, si me asomo por uno de ellos podría verte hasta el cerebro. Una faltona de mucho cuidado.

DH: Y luego viene lo de la boca grande. Para comerte mejor. Y vivieron felices y... Ah, no, aún no pasaron los Grimm o Perrault por aquí, para dejarlo bonito. La niña, llegados a este punto, está... bueno, asustada. Iba a hacer un juego de palabras muy feo, porque de nuevo pide ir al baño. Y este lobo, que es más listo, le dice que no hace falta, que puede hacérselo en la cama. ...Vale, es más listo, pero un poco antihigiénico.

M: Al final accede a dejarle salir fuera, pero le ata un cordón de lana alrededor del tobillo. Pero la niña había espabilado un poco por el camino. No demasiado, pero lo suficiente como para saber que debía escapar. Así que ató el cordón a un pino y se largó. El lobo, como veía que tardaba mucho, preguntó a voz en grito por qué tardaba tanto, que si se le había soltado la tripa... Demasiada información, queridos ¿cuentistas? Demasiada información...

DH: Sí, la niña se salva. Corre a casa... desnuda... y el lobo la sigue, pero esta vez no llega a tiempo y le dan con la puerta en las narices. Siguiente versión, Perrault.

M: Perrault fue un poco más delicado a la hora de tratar el asunto. Sí, sé que por norma general el señor no andaba precisamente sobrado de delicadeza, pero teniendo en cuenta las versiones anteriores... En esta versión, la madre sigue en escena y siendo tan despreocupada como siempre. Y todo se desarrolla más o menos igual hasta que el lobo llega a casa de la abuelita.

DH: Bueno, me veo en la obligación de intervenir. Nada de agujas y alfileres esta vez. La niña simplemente coge el camino más largo y se para a recoger florecillas. Todo muy idílico. También hay que comentar que la niña lleva caperuza, y que la abuelita estaba en cama porque no se sentía bien, no porque fuera una vaga, como parecen indicar las otras historias. Al menos está mejor hilado.

M: Cierto, me olvidaba de la dichosa caperuza. Como hasta ahora lo que se quitaba parecía más importante que lo que llevaba puesto... Así pues, cuando el lobo llega a casa de la abuelita se hace pasar por la niña para que la señora le abra la puerta. Se ve que la candidez es cosa de familia porque le dice como desatrancar la puerta. Entonces, en un giro inesperado de los acontecimientos, el lobo se come a la abuela y se mete en la cama. 

DH: Así que cuando Caperu llega, el lobo responde. Piensa que es su abuelita resfriada, pobre criatura. Esta vez, lamentablemente, el lobo ya ha perdido las formas y no hay canibalismo, así que la historia pierde un punto, aunque gana dos cuando el lobo le pide que vaya a acostarse con él. Ahora entiendo todos los shippeos que hay por la red. ¡Lo están pidiendo a gritos!

M: En esta versión aparecen además las afirmaciones tal y como las conocemos. La niña le habla del tamaño de sus piernas, sus brazos, sus orejas, sus ojos y su boca. Y la abuela parece tener una respuesta satisfactoria para todo... Sobre todo para lo último.

DH: Sí, al lobo está claro que le gustaba comer. Maduritas, jovencitas... El tío no le hacía ascos a nada.

M: Sí, queridos nueceros. La boca grande era para comerla mejor. No como los lobos de hoy en día que tienen la boca grande para fardar más. En este caso, y para aclararnos que debemos pensar mal todo lo que podamos y más, Perrault añade una moraleja al final:

"Vemos aquí que los niños -y sobre todo las niñas bonitas, elegantes y graciosas- proceden mal al escuchar cualquiera, y que no es nada extraño que el lobo se coma a tantos. Digo el lobo, pero no todos los lobos son de la misma calaña. Los hay de modales dulces, que no hacen ruido ni parecen feroces o malvados y que, mansos, complacientes y suaves, siguen a las tiernas doncellas hasta las casas y las callejuelas. ¡Y ay de quien no sabe que estos melosos lobos son, entre todos los lobos, los más peligrosos!"

Es decir: Los hombres son todos unos cerdos. Y los melosos son los peores. No lo digo yo, nueceros, lo dice Perrault.

DH: Una gran moraleja, aunque debería incluir que las abuelitas también deberían asegurarse de que son sus nietas las que llaman a la puerta. 

M: Sí, porque bromas aparte, es un buen consejo en los tiempos que corren. No os fieis de nadie queridas nueceras. Hay mucho lobo disfrazado de cordero...

DH: Hoy en día, los cuentos han cambiado y, como ya sabéis, este se ha vuelto más feliz, como todo.

M: Así es. En la versión de los hermanos Grimm hay bastantes cambios. Por ejemplo. el lobo le pregunta que lleva en la cesta cuando se encuentran en el bosque. Más le hubiera valido comerse el queso y dejar a la niña y a la abuela en paz.

DH: A mí, antes que eso, me hace gracia la actitud de la madre, que le dice a Caperu: "no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita". Nada de "ten cuidado, no te vayas a hacer daño" o "cuidate de los desconocidos". Hay que jorobarse. Ya podía ser vino francés.

M: Es que a mí lo que diga la madre... Creo que ya habíamos establecido que el instinto maternal no es precisamente su fuerte. En esta versión, Caperucita vuelve a distraerse recogiendo flores y mirando pajaritos. Pero cuando el lobo llega a casa de la abuela y se la come, esta vez tiene la decencia de travestirse.

DH: Con gorrito y todo. Y se esconde tras las cortinas de la cama. En el fondo es un lobito muy majo. Aunque a mí siempre me contaron la versión en la que la abuela se mete en el armario. Creo que está más edulcorada y es más sana para no darle pesadillas a los niños.

M: A mi me contaban la versión de los hermanos Grimm. Con reunión familiar en la barriga incluida. Porque sí, una vez Caperucita llega, aunque no se mete en la cama y tiene un mal presentimiento, eso no evita que una vez dichas las afirmaciones de rigor sobre tamaños desproporcionados (insinuación sexual no pretendida), el lobo se la coma.

DH: Y cuando está bien lleno, se echa la siesta. Y además, roncaba. Tanto, de hecho, que un cazador pasaba por allí y lo escuchó. Y como el allanamiento de morada nunca está castigado en los cuentos (mirad sino a Ricitos de Oro), entró como Pedro por su casa y le sacó al lobo a la ancianita y a su nieta con una cesárea en toda regla.

M: Pero no contentos con rajar al lobo, y como los humanos a veces son mucho más sádicos que los animales, le llenaron el vientre de piedras y le cosieron la abertura. Y el lobo no se enteró de nada porque el cazador era cirujano en sus ratos libres y sabía lo que se hacía.

DH: Y el lobo lleno de piedras muere cuando echa a andar, porque el esfuerzo es demasiado. Yo también he oído la versión en la que le entra sed y se cae al agua con el peso. Sea como sea, el lobo acababa mal.

M: Y ahora, como siempre, hablemos de las versiones modernas del cuento. Tenemos, por ejemplo, la  película de 2011, Caperucita Roja ¿A quién tienes miedo? protagonizada por Amanda Seyfried. Yo, personalmente, a los guionistas.

DH: No la he visto. Me han dicho que es como ver Crepúsculo, solo que nadie brilla. ¿Es cierto?

M: Ni idea. Yo tampoco la he visto. Me daba mucha pereza... Pero sé que existe (?) Otra versión sería la Once Upon A Time, que me gustó bastante.

DH: Aunque es un poco predecible, desde que empieza el capítulo se ve venir el final, pero es otra forma de lectura. Si habéis visto el capítulo de Red, tendréis que reconocer que nos ofrecen una metáfora interesante. Si no lo habéis hecho... ¡Vamos, id!

M: También está la de los Grimm, precisamente en el piloto de la serie, y que introduce al personaje de Monroe.

DH: A mí ese capítulo me gustó. Le daban un giro interesante. Y en vez de caperuzas, que no se estilan ya, llevaban sudaderas. También sale Caperu en numerosas películas animadas o digitalizadas, pero no vamos a dar ejemplos porque nos hemos dado cuenta de lo larga que es esta entrada.

M: Exacto... Aunque en una sale una cabra cantarina que merece ser mentada. En fin, esto sería todo por hoy. Pero primero, una reflexión sobre este cuento. Me parece que es ua advertecia en toda regla. Una que aún se puede aplicar al mundo moderno y que invita a no ser confiado. 

DH: Así que recordad mejor las versiones anteriores, no la que se salva metiendo al cazador por en medio, por muy bonito que sea el triángulo amoroso Lobo-Caperu-Cazador.

M: Sin más, nos despedimos, queridos. Pero antes, os dejo aquí las preguntas de la entrada: ¿Que os parece el cuento? ¿Y la moraleja que se esconde tras él? ¿Creéis que la Caperuza era de color rojo sangre o de color burdeos? Nos vemos en la próxima actualización.






P.D.: 
DH: Siempre me he preguntado si el lobo de los tres cerditos era el mismo que el de Caperucita. Por no hablar del de los cabritillos.
M: No lo creo. El lobo de las primeras versiones se hubiera hecho chuletas de cerdo y cordero sin dudarlo ni un segundo. Y no habría maquillado sus patas o soplado. Habría tirado la puerta a cabezazos.
DH: Quizá en la primera versión los cerditos no sobrevivían. Investigaremos sobre ello y os mantendremos informados, nueceros. Au revoir!

12 comentarios:

  1. jajajaj buenisimo xDDDD ps la primera versión es bien sádica. A decir verdad si que la han edulcorado :)

    besito grande

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  2. La virgen, que hardcore eran los cuentos en sus inicios XD Aunque la pedofilia siempre ha estado a la orden del día en la mayoría de los cuentos (por desgracia... no entiendo porqué a algunos hombres les ponen las niñas, por dios).

    A mí Caperucita nunca me gustó. Me parecía idiota XD

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  3. Oh, Dios, lo de la pedofilia de las dos primeras versiones no me lo sabía :O Perturbador.

    Creo que éste ha sido uno de los pocos cuentos que ccasi no sufren muchos cambios desde su primera versión, no les parece?
    Saludos.

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  4. Vaya... no sabía que al lobo le gustaba intimar con niñas, interesante... Desde luego, si los cuentos de hoy en día fueran así me los leería todos (no me malinterpretéis, es que son mucho más inquietantes y eso me gusta) xD

    Por cierto, la peli de Seyfried es como Crepúsculo (incluso peor) pero con más gomina y con Gary Olman gritando todo el tiempo. Absolutamente NO recomendable :)

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  5. Jejeje, adoro esta sección :D
    No conocía las versiones caníbales, los cuentacuentos de antes sí que sabían como "traumar" a un niño, jejeje, véase mi abuela y su cuento de "María, dame la asadura que me quitastes el otro día" con el que me cagaba encima en la cama (no tan literalmente como la caperucita del cuento) porque era una niña que se gastaba el dinero de los recados en dulces y luego iba al cementerio y desenterraba a un muerto y se lo daba de comer a su familia, encantador (así he salido de "traumá").
    Ha sido un post genial de uno de mis mitos favoritos, pero en las adaptaciones os habéis olvidado de la peli de Neil Jordan "En compañía de lobos" que también le da una vuelta de tuerca a la historia... y que creo que incluso recupera eso de tirar la ropa al fuego "porque ya no la necesitarás", no lo recuerdo bien, no me hagáis casi, tengo que verla otra vez ;) (cualquier excusa es buena, jejeje);)
    Cómo me molan los lobitos :D
    Un abrazoooooo!!!!!

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  6. Cuántas versiones! Estas no las conocía, aunque se parecen bastante entre sí. A mí la que más me suena es la del cazador que salva a Caperucita y su abuela, y lo de las piedras en la tripa lo mezclo y juraría que me suena más de los cabritillos y el lobo. jaja Además tenía vídeos de los cuentos y tengo la imagen del pobre lobo con la tripa llena de piedras cayéndose al río. También son curiosos los cambios de título, y que al principio ni tan siquiera existiera la famosa caperuza que ahora es prácticamente lo que identifica el cuento. Y ojo con ese toque pedófilo...
    Besos!

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  7. Ay, cuánto echaba de menos leer vuestras reseñas. La de carcajadas que he echado xDDD. ME ENCANTA. Yo conocía la de las piedritas y la del río. ¡Deberían leer "La Bella Durmiente", que el orginal, según me han dicho, es muy fuerte!

    ¡Nos leemos! :)

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  8. Los cuentos clásicos originales, y no las versiones modificadas de Disney, tenían un componente turbio ciertamente perturbador xD Aunque el mensaje que pretendían evitar estaba claro, o debería xD

    Lo del pelo del lobo no es para tanto, pillas a un estudiante en época de exámenes y entre la "barba-de-exámenes" y los pelos desquiciados de estudiar, no habría tanto diferente... xDD

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  9. Decir que lo han endulzado es subestimar a niveles peligrosamente altos la realidad de la situación xD y eso que a mí me leían la versión donde había reunión familiar en el vientre. Hasta me acuerdo de las ilustraciones del cuentito. En fin, me parece que el mensaje está de lujo y en la sociedad de hoy, sigue siendo altamente aplicable. Pero también me parece que es posible captar el mensaje sin todos los detalles gore, que pucha, hoy la perturbación no me deja dormir -tiembla-

    Tan entretenidas como siempre. En serio, esta sección da datos interesantes que si bien esta genial para curiosear... ni ahí buscaría en wikipedia por ej, donde lo narran tan monótono.

    Un beso :)

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  10. Un texto bastante interesante.. Gracias por compartirlo!
    Te leo :)

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Primera vez que paso por aquí ,y me encuentro con una entrada un tanto macabra, que me ha hecho pasar un gran rato. Un humor muy fresco, chicas.
    (Wops, perdón por lo de arriba xD)

    Un saludo

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