SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

29 de julio de 2013

Debate (in)formal - Las modas en el mundo literario

(Morrigan y Dark aparecen por un lateral, a un escenario vacío.)

DH: Otra vez tarde. Creo que cada vez que actualizamos debería declararse fiesta nacional.

M: Me parece una gran idea. Me encantan las fiestas. Aunque solo sea por la comida...

DH: A mí por los regalos. Pero hoy no tenemos ni comida ni regalos, aunque espero que se queden igualmente a disfrutar de la velada. (Se vuelve hacia el público y saluda con la mano) ¡Hola, nueceros!

M: Hoy como habréis imaginado por el título de la entrada, os traemos un debate. Bueno, en realidad os traemos el tema, la parte del debate os la dejamos a vosotros.

DH: Ya que es nuestro blog, no obstante, hemos decidido que también tenemos derecho a opinar, claro. Llamadnos locas.

M: Sí, somos unas rebeldes (se echa el pelo hacia atrás con altanería) Y como siempre, os animamos a dejarnos vuestras opiniones en los comentarios e incluso a debatir entre vosotros. Pero por favor, no os peleéis... Nos hemos quedado sin barro.

DH: Lo que Morrigan quiere decir es que nuestro seguro no cubre a terceros, así que las manos, donde podamos verlas. Pasemos a lo del debate.

M: Hoy, queridos nueceros, vamos a hablar de las modas aplicadas al mundo de la literatura y de la sobreexplotación gratuita de géneros y temas.

DH: No es ningún secreto que cuando un tema en la literatura tiene éxito, acabamos completamente rodeados de copias. Los escritores (y las editoriales, claro, esto es un negocio) descubrirán que tienen una historia parecida o con las mismas claves, al menos, guardada en una de sus cajones. Y por supuesto, harán uso de ella. Pero todo esto se explica mejor con un ejemplo.

M: O con varios. Hablemos por ejemplo de… vampiros. Obviamente, los vampiros no los inventó Stephanie Meyer. Sin embargo, a raíz de la publicación y el éxito de Crepúsculo, el género vampírico sufrió revitalización, hasta el punto de que empezaron a salir chupasangres hasta de debajo de las piedras. Le dabas una patada a una, y te encontrabas a un Drácula vegetariano, tomándose un batido de sangre de vaca.

DH: Pero no es un caso aislado. Mirad Cincuenta sombras de ya-sabéis-quién. Los libros con contenido picante han existido desde siempre. Desde antes de que ninguno de los que estamos aquí naciéramos, eso seguro. El caso es que llega esta novela, que se compra en masa, y es como si se descubriera América. Y a partir de eso... ¡zas! Las estanterías de las librerías comienzan a sufrir una superpoblación de historias eróticas que le siguen el rastro. Y lo peor, en mi opinión es que ni siquiera lo ocultan: presumen, con etiquetitas, de ser los vástagos inspirados en una novela con fama... Avisadme cuando queráis que me calle.

M: Por favor, no lo hagas, esto se pone interesante. Lo peor son las portadas. Son todas tan parecidas… Unas tienen esposas, otras gemelos, otras una llave… Pero todas provocan la misma sensación de déjà vu. Otro caso sería el de las distopías, o el de las películas post-apocalípticas. En serio, Hollywood, se te está empezando a ir el asunto de las manos… Otra película más sobre el fin del mundo tal y como lo conocemos, con zombies, desastres nucleares o robots, y provocaré el Ragnarök solo por jorobar. 

DH: No sé si te has dado cuenta, pero eso tiene una explicación lógica: Hollywood no tiene ideas nuevas. Así que o hacen remakes de películas antiguas o eligen un libro aleatorio de la estantería y hacen un guion a partir de eso. Mi teoría es que escribir algo original es más caro que pedir una adaptación de algo ya hecho.

M: Hay que reconocer, que a veces no es tanto un problema de temas como de estructura. Algunos libros parecen cortados por el mismo patrón, y lo único que cambian es el nombre de la criatura sobrenatural de turno. Y otras veces, encuentras libros maravillosos aunque pertenezcan a una temática sobreexplotada. Y aquí van las dos primeras preguntas de la entrada: ¿Qué opináis de la sobreexplotación de géneros y temas en el mundo literario? ¿Creéis que las editoriales se dejan influir demasiado por las modas?

DH: Obviamente. Les da dinero. Y son un negocio, aunque a veces lo olvidemos.

M: Pero, ¿nos ofrecen el mismo tipo de libros porque es lo que demandamos, o lo demandamos porque es lo que nos ofrecen? Cuando alguien menciona las modas, me acuerdo de Miranda Priestly de El diablo viste de Prada. Recuerdo esa escena en la que Andrea se ríe y ella le hace ver como por mucho que intentemos huir de las modas el mundo comercial, hasta el último rincón, está influido por ella. Además, el mundo editorial siempre ha estado influenciado por las modas. ¿Qué fueron sino las corrientes literarias de siglos pasados? En cuanto a lo que significa para la literatura en general, he oído muchas opiniones. Algunos dicen que la sobreexplotación de temas es buena porque fomenta la lectura; otras, que es mala porque la empobrece. ¿Qué pensáis vosotros?

DH: Como veis es una cuestión que tiene tela y que nos daría para mucho... pero no vamos a aburriros más. Se supone que la finalidad de la entrada es que seáis vosotros los que habléis, no nosotras. Así pues... ¿cuál es vuestra opinión? ¿Tenéis alguna idea de cuál será la moda que se impondrá dentro de un año, para que podamos escribir un libro basada en ella y forrarnos?

M: Y sin más nos despedimos, no sin antes invitaros a dejarnos vuestras opiniones y a debatir entre vosotros. 

DH: ¡Os estaremos vigilando! ¡Hasta la próxima actualización!





P.D. Los chistes malos se han declarado en huelga indefinida. Ellos sí que se consideran sobreexplotados.

16 de julio de 2013

Maravilloso desastre - Jamie McGuire

(Se abre el telón. El escenario de ha convertido en un ring de boxeo. En el centro, Morrigan y Dark Heart juegan a las cartas, agarrándolas como pueden, pues no se han dignado a quitarse los guantes.)

DH: (Deja las cartas en abanico sobre una caja que les sirve de mesa) Seis ases. Supera eso.

M: (Dejando diez cartas sobre la caja.) Dos escaleras reales de color. 

DH: (Alza las cejas) Juraría que has hecho trampa, Morrigan.

M: Dijo la orgullosa dueña de seis ases en una sola mano…

DH: Obviamente nunca antes habías jugado al póker, y por eso te ahorraré la vergüenza de confesar que puede haber tantos ases como se quiera. (Se gira hacia el público) ¡Ey, nueceros! ¿Cómo estáis? Sabemos que nos hemos retrasado un poco en la actualización y os ofrecemos nuestras humildes disculpas.

M: Sí, lo sentimos mucho. Hoy os traemos una reseña así que, sin más dilación, que entre la ficha técnica.


O P I N I Ó N   P E R S O N A L

DH: Como veis, hemos sufrido... digo... disfrutado con la lectura de Maravilloso Desastre.

M: Sí con disfrutar entendemos mirar las páginas con cara de WTF?, sin duda alguna. Nos ha apasionado el libro. 

DH: Así que pongámonos manos a la obra y destripémoslo como venganza. Hoy tengo lapsus de palabras: quería decir de forma seria y objetiva.

M: Me temo que yo no sé hacer eso. ¿En qué consiste exactamente? ¿En ahorrarse los chistes sobre neuronas asesinadas vilmente?

DH: Creo que sí. Y también los soeces sobre las escenas de sexo. Todo un reto, pero lo intentaremos. Empecemos con tacto. Con el resumen, como siempre. Morrigan, te cedo los honores

M: ¿Gracias? Maravilloso Desastre comienza con la llegada de la protagonista, Abby Abernathy, Mary Sue de pro y santa patrona de las causas perdidas, a la universidad. Y digo universidad por llamarle algo, porque más bien parece un instituto al que le han cambiado el nombre porque es muy políticamente incorrecto que jóvenes de 17 años beban, apuesten, se metan en peleas y se entreguen al sexo desenfrenado como si no hubiera mañana.

DH: Abby, que en principio parece una chica buena, es la mejor amiga de America, que a su vez es novia del primo del chuliboy de turno. Os dejo tiempo para que hagáis vuestras deducciones y acudáis a vuestros apuntes sobre lo que nuestros tópicos literarios os han enseñado. Él es el mal. La peste. Peleas por las noches. Cuando no, alguna tía desnuda está en su sofá. Por el día, estudia. Bueno, va a clase y duerme. Y aún así, por arte de magia, saca las mejores notas.

M: El chico malo en cuestión se llama Travis Maddox y siente el irresistible impulso de ligar con Abby. ¿Por qué? Sospecho que es por principios. Ya sabéis, si es del género femenino y se mueve, es una excelente candidata para ocupar su cama/sofá/superficie de apoyo cualquiera. El caso es, que Abby también tiene sus principios. Al menos al comienzo del libro. Así que le rechaza.

DH: Y ya sabéis lo que dicen. Cuanto más los pisas... Así que a él se le cae la baba.

M: Por un momento creí que estabas hablando de un caracol… Sí, a Travis le gusta el rechazo por lo visto. Así que deciden ser amigos. Yo creo firmemente en la amistad entre chicos y chicas (sin pagafantismo por el medio). Pero sospecho que la autora de este libro no. Así que, entre otras cosas, introduce un tercero en discordia y una apuesta que acaba con Abby compartiendo piso con Travis… Piso y cama. Pero en plan amigos. Amigos liberales que duermen juntos pero sin tocarse. Demasiado. Muy moderno todo. 

DH: Pero la tensión sexual no se aguanta y... hasta ahí puedo leer. Aunque ya os imaginaréis lo que pasa. No es un libro que ofrezca muchas sorpresas. Ni muchos desafíos intelectuales. Pero hablemos de los personajes, que son originales donde los haya... y con originales quiero decir que todo el mundo los conoce de otras ciento y pico novelas.

M: Empecemos con Travis Maddox, el chico malo. Supongo que la intención de la autora era que las bragas de las lectoras golpearan el suelo tan fuerte que acabaran a medio camino de Australia con cada intervención suya… Ni que decir tiene, que no lo consigue. Al menos en mi caso, vaya… No sé si es por los tirantes o porque Travis me parece patético e inseguro. Supongo que por lo segundo, no llevo tirantes. 

DH: Lo que Morrigan quiere decir es que es uno de esos personajes que nos recuerdan a cada instante lo perfectos que son, ya sea de su propia boca o por boca de otros. Es guapo, es listo, tiene a todas las chicas detrás (a veces incluso de dos en dos) y... en cada pelea cobra una cifra que pagaría los estudios que elijáis. El caso es que al parecer también tiene su corazoncito. Oh, sí, es un cerdo que se acuesta con una chica y no vuelve a llamarla nunca, pero no deja que ninguna entre en su habitación hasta encontrar el amor, así que a nadie parece importarle.

M: Y aparte de ser todas esas cosas es un celoso. Es el personaje más posesivo que he visto en mucho tiempo. Hace que Christian Grey parezca majo… Puede que tenga una obsesión malsana por los látigos y un máster en stalkeo, pero al menos no le pega a cualquier cosa para marcar territorio. En serio, si bebiera un chupito cada vez que Travis le pega o amenaza a alguien, mi hígado hubiera explotado en la página 10.

DH: Debería comprarse una vida, en serio. Pero quizá sea peor ella, Abby. Señores, yo propongo organizar una campaña para recaudar fondos para las protagonistas de novelas sin amor propio.

M: Es una causa perdida. Los enfados de Abby duran menos que los buenos propósitos de Travis. Vamos, que están hechos el uno para el otro. 

DH: Y eso es quizá lo que más miedo da. Pero miremos el lado positivo: nos da esperanzas de que hay una media naranja para todo el mundo, por estúpido o neurótico que sea. ¡Qué bonito es el amor...!

M: Llamarle amor a lo que tienen esos dos es muy exagerado. Diría que es más bien una obsesión, pero no quiero caer en tópicos propios de una canción del verano.

DH: Más personajes... America. La mejor amiga, suponemos que con padres muy patriotas. Fiel hasta el final. La que nos deleitará con las peleas con su novio. Todo muy... telenovelesco.

M: Lo único destacable en ella es su alto grado de incoherencia. Le dice a Abby que no quiere que salga con Travis y a los diez minutos hace de Celestina para, un rato después, ponerse hecha una furia porque sus esfuerzos dan resultados. Aclárate, Meri, aclárate, que no hay quien te tenga contenta.

DH: Qué le quieres... su novio es el primo de Maddox. El mismo que se enfurruña al pensar que la relación entre su compañero de piso/primo/persona de la que hace de niñera y Abby pueda dañar la suya con America.

M: Otras dos almas atormentadas destinadas a encontrarse.

DH: Y a las que queremos despeñar. Pero esperad, porque hay más. No contenta con el drama, la autora decidió meter más personajes que hicieran las delicias de los lectores. Pasaré a mencionarlos: el amigo gay, el tercero en discordia, el violador, la fresca, un equipo entero de fútbol americano...

M: Da gusto ver tanto tópico junto. Como que... le da un propósito a este nuestro blog.

DH: Para tópico, lo de las familias rotas. Parece ser que todo protagonista necesita una familia disfuncional o un trauma de la infancia.

M: Era necesario para darle a la trama más surrealismo. Para meter a la mafia y esas cosas y demostrar así que Travis es un tío duro de verdad. Que patada en el estómago tiene… Tal vez me esté pasando… Si alguien quiere romper una lanza a favor de Travis, no seré yo quién se lo impida. A poder ser, entre las costillas. 

DH: Venga... No muchos chicos se tatuarían el apodo de su novia en el cuerpo.

M: Creo que no puedo hablar más de este tío. En serio. Me irrita demasiado. Hablemos de la trama...

DH: La trama es... predecible, como mínimo. Tiene trama de telenovela, pero sin los nombres ostentosamente largos. No ofrece nada nuevo, francamente, y algunas de las situaciones son completamente inverosímiles.

M: Y ridículas. Pero es una consecuencia de las acciones de unos personajes idiotas. Siento la dureza, pero es que lo son. Las relaciones entre ellos son muy poco sanas, es lógico que acaben haciendo gilipolleces. Y la parte de la Mafia… Bueno, esa parte es para prohibirle a la autora volver a ver El Padrino. Se emociona y pasan cosas malas.

DH: El Padrino y muchas otras películas, porque yo he tenido reminiscencias a cada página. Parece un collage de motivos conocidos por todos. Pero... al menos, oye, no tiene faltas.

M: Es cierto. Y está bastante bien escrito, al margen de la trama y los personajes.

DH: Sí, compensa lo del suicidio masivo de neuronas saltándose que sangres por los ojos. Aparte de eso...

M: Aparte de eso, diría que no hay nada salvable. Ni siquiera un personaje odioso que odie a los protagonistas con el que sentirse identificado. Es todo una lástima.

DH: Quizá lo hayamos leído mal. Quizá la autora sea consciente de lo malo que es el libro. A lo mejor es una crítica a todos esos libros que abusan de los tópicos y los personajes estereotipados y las relaciones insanas.

M: Podría serlo, si no fuera por la ausencia de la ironía o el sentido del humor. 

DH: Mira el lado bueno... Seguro que de esto no hay segunda parte.

M: ¿Estás segura? ¿Me lo prometes? ¿Me lo juras sobre lo más sagrado de este blog? La reseña de Cincuenta Sombras de Grey, por supuesto.

DH: Te lo juro por las braguitas de Snoopy de mi Barbie favorita.

M: Ese es un juramento muy serio. Te creo. Y doy gracias a Ilúvatar por ello. 

DH: Yo quiero hacer una última contribución sobre la etiqueta que se le ponen a este tipo de novelas que, aunque algunos no lo sepáis, ahora gustan de llamar "New Adult". Porque éramos pocos, claro.

M: Puede que los personajes tengan más de 18 años, pero os aseguro que no hay ningún adulto entre ellos.

DH: Se supone que es una especie de... literatura para universitarios, o algo así. Pero francamente, a mí me hace sentir poco inteligente, perder el tiempo con algo así. Por lo que... por favor, señores etiquetadores de literatura del mundo. Dejad de degradarnos. Primero con el porno para mamás y ahora... en fin, esto.

M: No tengo nada más que añadir. Me quito el sombrero. O lo haría si llevara uno puesto.

DH: Os dejamos, pues, la valoración. Y queremos vuestras opiniones: ¿Habéis leído el libro? ¿Habéis sobrevivido a la lectura? ¿Preferiríais que os stalkeara Grey o Maddox? Sin más... Au revoir!

V E R E D I C T O

3/10

El título lo deja bien claro. Es un desastre. La parte maravillosa no la hemos encontrado por ningún lado.




P.D.: 
DH: Al final no hemos hecho bromas soeces sobre las escenas de sexo. Me siento muy orgullosa de nosotras.
M: Es que son bastante normalitas. Ni fustas, ni esposas, ni dilatadores anales… Unos sosos.

1 de julio de 2013

Grandes tópicos de la literatura universal - Malas, malosas y fabulosas

(Entran Morrigan y Dark Heart. Llevan las batas de científicas literarias y las gafas de pasta para parecer más intelectuales pero se han olvidado las carpetas en casa. La radio se ha estropeado así que Morrigan tararea la Marcha Radetzky para darle a la entrada un poco de ambientación. Se emociona y empieza a bailar al ritmo de la música. Entonces se da cuenta de que es el mejor momento para dejarlo.)

M: (carraspea) Bienvenidos, nueceros, a una nueva entrega de Grandes tópicos de la literatura universal. Antes de nada, debo advertir que hoy nos sentimos especialmente malévolas, así que no nos hacemos responsables de las opiniones (o verdades) que salgan de nuestros teclados.

DH: Sabemos que esta es una de vuestras secciones preferidas. Por suerte, cada libro que leemos nos da una idea que usar en estas entradas. La culpa la tienen los tópicos que tanto se repiten. El caso de hoy es digno de Expediente X. No por lo misterioso, sino por el miedo que dan estos personajes de los que vamos a hablar.

M: Hablamos, por supuesto, de las antagonistas o como se las conoce en los círculos más concéntricos de la ciencia literaria, las malas malosas sincerebrum. Obviamente, este nombre es bastante incorrecto. Sí que tienen cerebro. Uno solo. Y se lo reparten. Eso explica porque son todas iguales y dicen las mismas frases.

DH: Son mononeuronas. Esa es la característica principal. Y con un don tan innato para la maldad que parecen haber sido criadas por el mismísimo Satanás. Y rubias. Esto no pasa siempre, pero por regla general es una norma que se repite. En el pack va incluido un cuerpo escultural que tienden a usar como arma y, a veces, un uniforme de animadora, aunque esto no es obligatorio.

M: Lo del pelo rubio es algo muy curioso. El tono es directamente proporcional al nivel de maldad. Cuánto más rubia, más mala. Obviamente, como ha dicho Dark, son guapas. Rectifico, no son guapas. Están buenas y todo hombre, qué digo hombre, todo individuo, sea hombre, mujer o animal quiere zumbársela. Y diréis, pero Morrigan, ¿eso no es una Mary Sue? No, no lo es, aunque sean igual de petardas. Porque hay un pequeño detalle que marca la diferencia entre la protagonista y la antagonista, entre la Mary Sue y la perra maligna. Y es que la perra maligna siempre va a ser rechazada por el interés romántico de la protagonista. Puede que haya un tonteo, en muchos casos es la exnovia o algo así, pero al final, el tío bueno en cuestión va a preferir siempre a la protagonista.

DH: Efectivamente. Y claro, la chica se frustra. Se dice "estoy de toma pan y moja y tengo comiendo de mi mano a todo el mundo. Podría convertirme en emperatriz universal a base de los huracanes que hago al pestañear y de mis escotes hasta el ombligo. Y sin embargo, ¿va este chuliboy y me rechaza? Pues no pienso aceptar un no por respuesta". ¿Solución? Empieza a hacerle la vida imposible a la Mary Sue de turno. No es nada personal. Es que se quiere quedar con el chico. En otras palabras: el chuliboy es un trofeo. Si fuera consciente de ello estoy segura de que le encantaría y soltaría: "Eh, nena, no hace falta que os peléeis por mí. Hay cuerpo para todas".

M: Y se quitaría la camiseta. Importante. No olvidemos que los chicos malos aman sus abdominales por encima de todas las cosas. Cuando no salen en el libro es porque están muy ocupados admirándolos. Pero esa no es la cuestión, hablábamos de las malas malosas. No siempre odian a la protagonista por culpa de un chico. A veces es algo sistemático. Odio a primera vista. Lo cierto es que no nos suelen dar demasiados motivos. Es como con los viajes en el tiempo, es más fácil cuando no piensas en ello y simplemente aceptas los hechos. Son rubias. Son malas. Es lo suyo meterse con la pobre Mary. La verdad es que si no fueran tan estúpidas hasta me caerían bien. Puedo solidarizarme con su causa. Yo también odio a la mayoría de las Mary Sues.

DH: Y yo. Además, mientras las Mary Sues caen bien a los niños y a los animales, las sincerebrum no. Los niños se echan a llorar y los animalillos sienten repulsión por ellas. Tampoco sacan las mejores notas ni tienen ojos o pelos que cambien de color sin previo aviso. Y no olvidemos lo más importante: nunca tienen una profecía que cargar sobre los hombros dónde se dice que deben sacrificarse para salvar al mundo. A cambio, los autores de las novelas en las que salen les dan ropa de marca y un desprecio por las criaturas inferiores, a las que miran por encima del hombro (sobre todo si una de ellas es un Pagafantas).

M: Es algo muy curioso. El nivel económico de las malas malosas también directamente proporcional con su maldad. Cuánto más malas, más ricas. ¿Una mala malosa vistiendo de Zara? Inconcebible. Ellas de Dolce para arriba. Suelen tener además, una obsesión por controlar su peso.

DH: Efectivamente, nunca veréis a una de estas chicas comerse una tarrina de helado ellas solas. Ni zamparse un pedazo de tarta de chocolate como si no hubiera mañana. Si habéis visto una anomalía así... por favor, comentadla en el momento de dejarnos vuestras opiniones.

M: Algunas, como Marcie de Hush, hush hasta fardan de su bulimia. Bueno, esta mala malosa es un caso digno de estudio. Becca Fitzpatrick tenía que conseguir que Marcie fuera más molesta que Nora. Algo muy difícil. Puedo comprender por qué salió así. Es el personaje más ridículo, estereotipado y... sin sentido que he visto en mi vida. Es rubia, es animadora, es bulímica, y es un poco... promiscua. Es el tipo de persona que coquetea hasta con objetos inanimados. Me la imagino fácilmente guiñándole un ojo al parquímetro a ver si así le sale gratis aparcar.

DH: Qué quieres que te diga, al menos tiene un nombre normal. Porque... ¿Hola? ¿Afrodita? No sé a ti, pero a mí me tiene nombre de actriz porno... Bueno, y quedó patente en nuestra reseña que podría serlo. Y ya que la saga en la que participa se llama La Casa de la Noche... Ejem. Todo muy sugerente. En este caso no es animadora, pero no le hace falta. No necesita los pompones para ir animando chicos por ahí.

M: Uy, Dark, hoy me das miedo. Guardad vuestras antorchas, nueceros. Es todo broma. Veneno de broma, que diría Hamlet. Referencias a su ligereza sexual aparte, Afrodita es una mala malosa de manual. Pero al menos luego nos explican el motivo, el porqué de su comportamiento. Porque es algo que suele pasar con las malas malosas. Algunas tienen traumas, generalmente familiares, que las hacen ser unas matonas con tacones. Y como nadie sabe más de traumas que una Mary Sue, esta suele disculpar sus errores y en ocasiones hasta se hacen amigas. Obviamente, antes la mala malosa debe hacerse del club de fans de la protagonista y estar dispuesta a defender su buen nombre por encima de todas las cosas. Bueno, y tiene que dejar de ser mala y volverse más casta. En ocasiones hasta la lían con el pagafantas, para que éste no se quede solo, para que ella sea una mujer de bien y para demostrar la benevolencia de la protagonista, que le permite comerse sus sobras.

DH: Efectivamente. Si me lo permitís, creo que Isabelle, de Cazadores de sombras, hubiera sido una buena mala malosa. Hablo del principio del primer libro. Es muy guapa, con una ligera aversión por la protagonista al principio, y con modelitos de escándalo. La cosa, sin embargo, no cuajó. Casi puedo decir que me alegro. Ahora bien, nos sobran ejemplos más aptos, como Stacia de Eternidad y sus siguientes. Sigue el estilo de Marcie y Afrodita, así que no hay mucho que decir sobre ella, salvo que quizá da más penilla que otra cosa.

M: También hay malas malosas bien dibujadas. Generalmente porque se cae en el tópico buscando el humor y no intentando hacer que la protagonista caiga bien. No he encontrado ningún caso en la literatura (al menos ninguno que recuerde), pero sí en las series y en las películas. En Awkward nos presentan a Sadie como la mala malosa. Es animadora y tiene una frase demoledora: You're welcome, que utiliza después de soltar alguna burrada. Me encanta. Es un personaje genial. Muchos escritores deberían aprender de los guionistas. Luego está Chicas malas (Mean girls) que es una crítica contra este tipo de personajes. No me avergüenza decir que me gusta mucho esa película. Regina George es la definición de las malas malosas.

DH: Las series americanas tiran mucho de este tópico, es innegable. Pero no hemos venido a hablar de series, así que es mejor que vayamos cerrando el chiringuito. Esperamos que os haya gustado el tópico. Por hoy, lo dejamos. Dejadnos vuestros encantadores comentarios donde siempre. Es un placer leer las cosas que nos confiesan vuestros lados perversos.

M: Y cómo nos gusta tanto, aquí van las preguntas del día de la entrada. ¿Conocéis a más malas malosas? ¿Cuál es vuestra preferida, o más bien, la más odiada? ¿En un certamen de Miss Petarda quién creéis que ganaría Nora Grey o Marcie? Vale, esta última podéis ignorarla. Nos vemos en la próxima entrada.





P.D. DH: ¿Cuántas malas malosas hacen falta para cambiar una bombilla?
M: ¿Otro chiste malo? A ver, ¿cuántas?
DH: Tres. Una para para romper el casquillo, otra para llamar al técnico y la última para seducirle y que les salga gratis.